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Cuando en el curso Redes Satelitales aparece la ecuación vis-viva para justificar por qué un satélite LEO cruza el cielo en diez minutos, o cuando en Sistemas APT un propagador SGP4 convierte dos líneas de texto en una posición sobre el mapa, se está usando —sin decirlo— el mismo resultado: la ley de gravitación universal de Newton aplicada a dos masas puntuales. Este curso existe para que dejes de aceptar esas fórmulas por decreto y empieces a derivarlas, dimensionarlas y criticarlas.
La ley es de una economía asombrosa. Dos cuerpos de masas m1 y m2 separados una distancia r se atraen con una fuerza dirigida a lo largo de la recta que los une, de magnitud:
F=Gr2m1m2,G=6.67430×10−20km3kg−1s−2
Escribimos G en kilómetros cúbicos porque en mecánica orbital el kilómetro es la unidad natural: los radios son de miles, no de millones. Toda la asignatura consiste, literalmente, en extraer consecuencias de esa expresión.
El problema de los dos cuerpos y su reducción
Si r1 y r2 son las posiciones de ambos cuerpos respecto de un origen inercial, la segunda ley de Newton da dos ecuaciones acopladas. Restándolas y definiendo el vector de posición relativar=r2−r1 se obtiene una única ecuación diferencial vectorial:
r¨=−r3G(m1+m2)r
Este paso es más profundo de lo que parece: el problema de dos cuerpos con seis grados de libertad se ha convertido en el problema de un cuerpo moviéndose alrededor de un centro de fuerzas fijo. Y como en casi todos los casos de interés msateˊlite⋘M⊕ —una nave de 5 toneladas frente a las 5.97×1024 kg de la Tierra—, la suma m1+m2 se confunde con M⊕ dentro del error de medida. Definimos entonces el parámetro gravitacional estándar:
μ=GM⊕=398600.4418km3/s2
y la ecuación del movimiento queda en su forma canónica, la que verás en todo texto de astrodinámica:
r¨+r3μr=0
Por qué se tabula μ y no G ni M
Merece la pena entender un detalle de metrología que confunde a mucha gente. G se conoce con una incertidumbre relativa de unas 2×10−5: es la constante fundamental peor medida de la física. La masa de la Tierra se conoce todavía peor, porque solo se mide a través de G. Sin embargo, el productoμ=GM⊕ se determina por seguimiento láser y radiométrico de satélites con una incertidumbre relativa de 10−9. Por eso las efemérides nunca usan G y M por separado: usan μ, que es la cantidad que la naturaleza le impone realmente a una órbita.
Cuerpo
μ (km³/s²)
Radio ecuatorial (km)
Tierra
398 600.4418
6 378.137
Luna
4 902.800
1 738.1
Marte
42 828.37
3 396.2
Júpiter
1.266 865 × 10⁸
71 492
Sol
1.327 124 4 × 10¹¹
695 700
Por qué todas las órbitas son planas
Define el momento angular específico (momento angular por unidad de masa) como h=r×v. Derivando respecto al tiempo:
dtdh=r˙×v+r×v˙=v×v+r×(−r3μr)=0
Ambos términos se anulan por ser productos vectoriales de vectores paralelos. Conclusión: h es constante en módulo y dirección. Y si h no cambia de dirección, entonces r y v están siempre en el plano perpendicular a h que pasa por el foco.
Ese resultado de tres líneas tiene una consecuencia práctica enorme, y es la razón de que la mecánica orbital sea manejable: una órbita kepleriana no se sale de su plano. El plano queda congelado en el instante del lanzamiento, determinado por la latitud del sitio y el azimut de tiro. Cambiarlo después cuesta un ΔV brutal —lo cuantificaremos en la lección 6—, y por eso una constelación se despliega en unos pocos planos y no en cualquiera. Cuando en la lección 5 introduzcamos el achatamiento terrestre, lo primero que perderemos es justamente esta propiedad: el plano dejará de estar congelado y empezará a girar lentamente.
Energía específica: el número que clasifica la órbita
La segunda cantidad conservada es la energía mecánica específica, suma de cinética y potencial por unidad de masa:
ε=2v2−rμ
El convenio de signos es el habitual en gravitación: el potencial vale cero en el infinito y es negativo a distancia finita. De ahí que el signo de ε sea exactamente la frontera entre estar ligado y no estarlo:
Signo de ε
Excentricidad
Cónica
Semieje mayor
Significado físico
ε<0
e=0
Circunferencia
a=r
Ligada, radio constante
ε<0
0<e<1
Elipse
a>0 finito
Ligada, periódica
ε=0
e=1
Parábola
a→∞
Escape marginal, v→0 en el infinito
ε>0
e>1
Hipérbola
a<0
Escape con velocidad residual
Y el resultado que amarra todo, obtenido al evaluar ε en el periapsis y usar la ecuación de la cónica, es que la energía depende solo del semieje mayor:
ε=−2aμ
Léelo despacio, porque es contraintuitivo y decisivo: dos satélites con el mismo a tienen la misma energía aunque uno describa una circunferencia y el otro una elipse muy alargada que roza la atmósfera. La excentricidad no cuesta energía; cuesta momento angular, que es la otra constante: h=μa(1−e2).
La ecuación vis-viva
Igualando las dos expresiones de la energía específica, v2/2−μ/r=−μ/2a, y despejando la velocidad, se obtiene la herramienta más usada de todo el curso, la ecuación vis-viva (del latín vis viva, fuerza viva, el nombre que Leibniz daba a la energía cinética):
v2=μ(r2−a1)
Su valor operativo es que relaciona tres cantidades —velocidad, distancia actual y tamaño de la órbita— sin mencionar el tiempo ni el ángulo. Conocidas dos, la tercera sale de inmediato.
Ejemplo resuelto 1: órbita circular a 500 km
En una circunferencia r=a, así que vis-viva se reduce a v=μ/r. Con r=6378.137+500=6878.137 km:
v=6878.137398600.4418=57.952=7.613km/s
Unos 7.61 km/s, es decir 27 400 km/h. Comprueba de paso la energía y el momento angular de esa órbita:
Guarda el orden de magnitud: cualquier satélite LEO se mueve entre 7.4 y 7.8 km/s. Es el número que explica por qué un pase dura minutos y no horas, y por qué el sistema de seguimiento de una estación terrena tiene que mover el rotor a varios grados por segundo cerca del cénit —algo que verás con detalle en Estaciones Terrenas y SDR.
Ejemplo resuelto 2: la velocidad de escape
Escapar significa llegar al infinito con velocidad nula, es decir ε=0. Imponiendo v2/2=μ/r:
vesc=r2μ=2vcirc
A la misma altura de 500 km: vesc=1.41421×7.613=10.77 km/s. La regla escapar cuesta 2 veces la velocidad circular vale a cualquier distancia de cualquier cuerpo, y es una de las pocas relaciones de mecánica orbital que conviene memorizar. En incremento de velocidad son 10.77−7.61=3.16 km/s adicionales: mucho, pero apenas un 41 % más que lo ya invertido en llegar a la órbita.
Ejemplo resuelto 3: una órbita de transferencia
Aquí la vis-viva enseña los dientes. Una elipse de transferencia con perigeo en rp=6878.137 km (500 km de altura) y apogeo en ra=42164 km (altura geoestacionaria) tiene semieje mayor:
Tres lecturas. Primera: el satélite va seis veces más rápido en el perigeo que en el apogeo, y el cociente vp/va=9.982/1.628=6.13 coincide con ra/rp=42164/6878.137=6.13 —no es casualidad, es conservación del momento angular, y lo formalizaremos en la lección 2 como segunda ley de Kepler. Segunda: en el apogeo el satélite se mueve a 1.63 km/s pero una órbita circular allí exige 398600.4418/42164=3.075 km/s, de modo que faltan 1.45 km/s para circularizar; ese es el famoso incremento de apogeo que estudiaremos en la lección 6. Tercera: pasar de 7.61 a 9.98 km/s en el perigeo cuesta solo 2.37 km/s y multiplica el apogeo por seis. La eficiencia de las maniobras en el perigeo es la razón de la arquitectura de casi todos los lanzamientos a GEO.
Lo que este modelo deja fuera
Todo lo anterior descansa en cuatro idealizaciones que conviene declarar ahora, porque las lecciones siguientes las irán levantando una a una: los cuerpos son masas puntuales (falso: la Tierra está achatada, y de ahí sale J2 en la lección 5); solo hay dos cuerpos (falso: la Luna y el Sol perturban, sobre todo en órbitas altas); no hay fuerzas no gravitatorias (falso: hay arrastre atmosférico en LEO y presión de radiación solar en GEO); y las masas son constantes (falso mientras un motor está encendido).
Aun así, el modelo de dos cuerpos no es un juguete: predice la posición de un satélite LEO con error de kilómetros en pocas horas, y es la base sobre la que los propagadores reales —incluido el SGP4 que decodificarás en la lección 7 y usarás en Sistemas APT— añaden correcciones. Primero se domina el caso puro; después se le suman las perturbaciones.
La jerarquía completa de trayectorias posibles bajo esta única ley se resume así:
Fija el vocabulario antes de seguir:
1 de 6
Comprueba la consecuencia menos intuitiva de la lección:
Dos satélites tienen el mismo semieje mayor a: uno describe una circunferencia y el otro una elipse de e=0.6. ¿Qué se puede afirmar?
En la lección 2 dejamos la dinámica y pasamos a la geometría: qué forma exacta tiene esa elipse, cómo se recorre y por qué el periodo depende únicamente de a.
8. Del TLE al pase: la geometría de la visibilidad